Antiguas y evolucionadas culturas, nos revelan su historia por medio del arte, donde no solo observamos hechos netamente históricos, sino que se aprecian en estas representaciones, escenas que expresan dolor, alegría , miedo profundo (terror o pánico); todas, expresiones de la visión propia (la autoexpresión) del artista que grabó las imágenes, lo que se aprecia aún en primitivas y simplificadas líneas.
El artista afecta al observador según la expresión que su obra transmite (reflejo de estados anímicos) y el efecto que en este provoca, según su propio estado anímico, estableciendo una relación directa con sus recuerdos, activando sentimientos y sensaciones, provocando mayor o menor impacto, conectándolo con sus emociones.
Esta interacción que se produce entre artista y observador es ciertamente una fuente de comunicación, que puede relacionarlos en un mismo dialogo.
El Arteterapia, forma terapéutica basada en el desarrollo de la percepción y la estimulación de la expresión artística, libre y espontánea, se basa en esta comunicación.
Esta disciplina se sirve de las imágenes y el color, el proceso creativo y las respuestas del paciente a los estímulos generados, con plena intervención de los sentidos.
Desde el punto de vista científico, estudios realizados muestran que al observar imágenes se activan las neuronas, las que estimulan el hipotálamo y el sistema nervioso autónomo, lo que produce relajación corporal. Por otra parte, las imágenes estimulan en el cerebro la liberación de endorfinas, que producen sensación de placer, junto a otros neurotransmisores que estimulan el sistema inmunológico y alivian el dolor.
Para participar de esta terapia, no se requiere conocimiento previo ni capacidades artísticas o técnicas de ningúna índole; solamente la disposición a mejorar y asimilar una función lúdica, sana, estimulante y reconfortante, que permite además al paciente aprender una herramienta de autoayuda.
Pablo Martínez Bustos.
Profesor de Estado - Licenciado en Educación.
Arteterapeuta.
